La exhibición presenta cincuenta obras, realizadas por Miró
entre 1963 y 1981, pertenecientes a la colección del Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía, de España, con curaduría de Carmen Fernández Aparicio y Belén
Galán Martín, bajo la dirección de Manuel Borja-Villel y Rosario Peiró.
Miró, quien desde los años 20 se mantuvo en el centro del
devenir del arte moderno vinculado a los círculos parisinos de vanguardia,
inicia hacia mediados de la década del 50 un proceso de introspección, en el
que alcanza la máxima simplificación de su universo. En 1956, el artista se
traslada a su nuevo estudio de Son Abrines en Mallorca, diseñado por su amigo
Josep Lluís Sert. En el taller-vivienda, reúne por primera vez la totalidad de
su producción, lo que le ofrece la posibilidad de revisar y redefinir,
directamente, toda su obra. En esta época, parte de un motivo casual o
fortuito, que puede ser una mancha, una gota, una huella, un objeto encontrado
o un elemento natural, recreando, por medio de este impulso, un tema frecuente
en su obra: la representación de la naturaleza y de la figura humana. “Miró
supera la realidad como referente para convertirla en materia y signo, y
construye un lenguaje simbólico esencial que emplea en la resolución de
problemas plásticos”, señala el texto curatorial que acompaña la muestra.
La exposición Miró: la experiencia de mirar permite
acercarse a esta renovación de su pintura, en la que el artista intensifica el
trabajo directo en el lienzo, abordando los grandes formatos e incidiendo en
las posibilidades del gesto y las cualidades del material. Se encamina así a
una simplificación, tanto en la definición de la forma como en el uso del
color, para conseguir –según lo que el propio artista declaró en 1959– que “las
figuras parezcan más humanas y más vivas que si estuvieran representadas con
todos los detalles”.
La exposición –que viajará en marzo de 2018 al Museo de Arte
de Lima, del Perú– presenta 18 pinturas, 6 dibujos, 26 esculturas y dos filmes:
Miró parle (Miró habla), de 1974, del fotógrafo y realizador francés Clovis
Prévot, que incluye una profunda entrevista al artista, realizada en 1972, en
Palma de Mallorca, por Pere Portabella y Carles Santos, en la que el pintor
repasa toda su carrera; y el cortometraje Miró l’altre (Miró, otro), de 1969,
dirigido por Portabella, una de las piezas más importantes de la filmografía
dedicada al autor, que documenta la composición y posterior destrucción por
parte del artista de un mural sobre la vidriera del Colegio Oficial de
Arquitectos de Barcelona.
Miró: la experiencia de mirar es organizada por el Museo
Nacional de Bellas Artes y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con el
apoyo de la Asociación Amigos del Bellas Artes, y podrá recorrerse en el
Pabellón de exposiciones temporarias del Museo, entre el 25 de octubre de 2017
y el 25 de febrero de 2018, de martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y
domingos, de 10 a 20.

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